Construir un terrario es un proceso relativamente sencillo que requiere solo unos pocos materiales básicos y un poco de creatividad.
En primer lugar, elige un recipiente transparente que sea lo suficientemente grande para albergar las plantas seleccionadas y que tenga una abertura lo suficientemente grande como para permitir el acceso para la plantación y el mantenimiento.
Luego, agrega una capa de drenaje en el fondo del recipiente, como guijarros o arcilla expandida, para evitar que el agua se acumule en el fondo y cause pudrición de raíces.
A continuación, añade una capa de carbon activado o carbon vegetal sin aditivos, para conseguir un filtro natural del agua sobrante.
Mas tarde, incorpora un sustrato adecuado para las plantas seleccionadas, asegurándote de que tenga una profundidad suficiente para que las raíces puedan crecer cómodamente.
Luego, planta las plantas en el sustrato, dejando espacio suficiente entre ellas para que puedan crecer y expandirse.
Finalmente, añade elementos decorativos, como rocas, musgos o figuritas, para añadir interés visual al terrario.
Una vez construido, coloca el terrario en un lugar con luz indirecta brillante, sin exposicion al sol directo y asegúrate de mantenerlo adecuadamente regado para mantener el equilibrio del ecosistema.
Dale un tiempo para ciclar.
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